El Diablo se asocia con los instintos, las tentaciones y las dependencias. Sin embargo, su significado es profundo: las figuras encadenadas suelen estarlo de forma laxa, lo que simboliza que la esclavitud es interna, basada en miedos, adicciones o creencias limitantes.
A pesar de su imagen, ofrece la oportunidad de crecimiento personal. Al reconocer nuestras debilidades, podemos liberarnos. Es un llamado a un análisis sincero para entender qué pensamientos nos impiden progresar.