Simboliza el despertar, la transformación y la purificación. Se asocia con decisiones cruciales que cambian la vida. Pide evaluar el pasado para liberarse de culpas y asumir la responsabilidad de las acciones propias.
Es un nuevo comienzo con una conciencia renovada. Invertida, señala resistencia al crecimiento o miedo a asumir responsabilidades. Representa la oportunidad de empezar de cero tras una profunda introspección.